El número de moscas viene determinado por factores abióticos (factores ambientales tales como la temperatura, la humedad del hábitat de cría, la humedad atmosférica) y factores bióticos (enemigos naturales incluyendo los parasitoides, depredadores y patógenos).
Teóricamente, una población de moscas domésticas comunes alcanzaría cifras astronómicas si no hubiera factores limitantes a su crecimiento. Sin embargo, se oponen a ello factores bióticos y abióticos.
Las poblaciones de moscas alcanzan niveles inaceptablemente elevados dentro y alrededor de las instalaciones de producción animal intensiva cuando el sistema de gestión del ganado incluye prácticas que anulan dichos factores bióticos y abióticos.
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