En las explotaciones de vacuno, las moscas son atraídas hacia los ojos, ubres y heridas abiertas de las vacas. Además de las enfermedades que pueden transmitir, la extraordinaria incomodidad provocada por el ataque constante de las moscas puede dar lugar a una reducción del engorde y a una menor producción de leche en el ganado.
La calidad de la leche también sufre por una presencia excesiva de moscas, y si no se establecen las medidas de control adecuadas la producción puede reducirse (Lancaster, 1986).
Se ha observado que el tratamiento contra las moscas se traduce en un incremento significativo de la producción láctea (Morgan, 1980) y de la producción cárnica (Stork, 1979).
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