Existe toda una serie de otras enfermedades humanas y animales para las cuales las moscas también pueden considerarse vectores posibles o potenciales, aunque su papel en la diseminación de estos patógenos no acostumbra a ser el principal.
Entre estas enfermedades se pueden citar las siguientes:
- Helicobacter pylori en personas(Grubel, 1997)
- Enfermedad de Aujesky en cerdos y ovejas (Medveczky, 1988)
- Cryptosporidium parvum en vacuno (Grazyk, 1999)
- Fiebre aftosa en ungulados(Greenberg, 1973)
- Infecciones por micobacterias en vacuno y porcino(Fischer, 2001)
- Carbunco(Turell, 1987)
- Rinotraqueitis bovina en vacuno(Lancaster, 1986)
Todo este listado no pretende ni mucho menos ser exhaustivo.
Para varias enfermedades, el papel de las moscas como vectores está bien establecido y bien documentado. Para algunas otras, las moscas pueden desempeñar un papel secundario en la transmisión, pero teniendo en cuenta el enorme tamaño de las poblaciones de moscas, su papel no puede ser ignorado desde un punto de vista epidemiológico.
Finalmente, para muchos otros patógenos, se ha sugerido el papel potencial de las moscas como vectores, lo cual se apoya en una contundente evidencia experimental. En cualquier caso, un control adecuado de las moscas está justificado tanto desde un punto de vista de salud pública como económico.
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