Los cebos consisten en un insecticida mezclado con alguna sustancia atractiva, como el azúcar.
Añadida a la formulación, la feromona sexual de la mosca aumenta la efectividad del cebo.
Los cebos pueden ser preparados por el usuario mezclando el insecticida con melaza, azúcar, cerveza u otras sustancias atractivas. Sin embargo, tales mezclas pueden ser peligrosas de preparar para el propio usuario y su eficacia puede ser desigual.
Los cebos comerciales suelen formularse como granulado cuyo manejo resulta más fácil.
La colocación de los cebos en bandejas o lugares protegidos donde las moscas son frecuentes, atraerá y eliminará a muchas de éstas.
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