La creación de razas resistentes en el campo se puede contrarrestar utilizando insecticidas de forma acorde con estrategias de manejo de resistencias.
Se han desarrollado y refinado tres estrategias básicas (Georghiou 1994):
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MODERACIÓN
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SATURACIÓN
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ATAQUE MÚLTIPLE
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Uso intermitente de productos de vida corta.
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Tratamientos concienzudos que eliminen los insectos.
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Uso combinado de productos muy distintos entre sí.
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Estos conceptos se pueden combinar, y de hecho en muchos casos se combinan. Por ejemplo el Ataque Múltiple utilizado en los conceptos de Moderación y Saturación.
Una zona de saturación de una misma explotación se puede proteger (con mosquiteras en las ventanas y unidades de ventilación, puertas con cortinas, etc.) de una zona más amplia de Moderación.
El clima, la presión de reinfestación, las prácticas de manejo del estiércol, etc., también tienen su importancia en la elección de la estrategia correcta.
El objetivo siempre es:
evitar la selección intensa de generaciones consecutivas de una población de moscas con un único insecticida.
"Población" es una palabra clave en esta afirmación.
En algunas zonas una única población de moscas se extenderá por todo un vecindario.
Una estrategia local de saturación puede acabar siendo una estrategia de Moderación cuando se descubre la verdadera magnitud de la población de moscas.
Los insectos no tratados dentro de la población diluyen la presión de selección.
En sistemas de cultivo agrícola, y de forma deliberada, se dejan o crean "refugios" como fuente de insectos sensibles. Si nos referimos al control de moscas, esto debería considerarse de forma individual, caso por caso.
En otras zonas, la totalidad de la población de moscas se hallará dentro de un mismo edificio, y en algunos sistemas será posible eliminar toda la población de moscas, por ejemplo cuando se sacan todos los animales durante el invierno y se desinfecta el edificio. Este tratamiento de "saturación" también elimina la presión de selección.
Los avances en bioquímica, genética molecular (Hemingway y Ranson, 2000), ecología, dinámica de poblaciones, monitorización, etc., han hecho que, en los últimos años, el problema de la resistencia de la mosca doméstica sea menos alarmante. Se han desarrollado soluciones prácticas en muchas situaciones.
Sin embargo, se debe seguir promoviendo el desarrollo de estrategias y las recomendaciones hechas en el ámbito local todavía necesitan ser actualizadas de forma periódica mediante la información más avanzada.