Tanto la eliminación frecuente y bien hecha del estiércol como manteniendo a éste seco, reducen las posibilidades de hábitat para el desarrollo larvario de las moscas.
El grado de compactación del estiércol afecta al potencial de cría de las moscas. En el centro de los cercados de alimentación del vacuno o en los corrales interiores, el pisado y compactado del estiércol y de la paja de la cama, caso de haberla, convierten el hábitat en poco apropiado para la cría de moscas. Eso ocurre así con elevadas densidades de animales en los corrales, pero el efecto se pierde con densidades muy bajas.
La compactación mecánica del estiércol apilado produce igual efecto reductor sobre la cría de moscas. Por consiguiente, el estiércol y la cama de paja extraídos de corrales y establos, y apilados para ser almacenados, deberían compactarse y recubrirse.
La práctica cultural de añadir grandes cantidades de agua al estiércol, crea un hábitat inadecuado para la cría de la mosca doméstica común y de otras moscas afines. Sin embargo, puede crear condiciones para otras especies que toleran o incluso prefieren condiciones líquidas, tales como las moscas zángano y las moscas Hermetia negras.
La dilución del estiércol con agua se usa en fosas sépticas en porquerizas y en estanques de desecho exteriores para vacuno de leche, porcino y avícola, conjuntamente con sistemas de limpieza con mangueras de agua a presión para la eliminación del estiércol en las instalaciones.
|