Los huevos de la mosca de los establos son blancos, muy similares a los de la mosca doméstica común, y son depositados en pequeños grupos. Una hembra suele poner hasta 800 huevos, por lo regular en grupos de 25-50 después de una ingesta de sangre. Para una producción continuada de huevos se necesitan repetidas ingestas de sangre.
Los huevos son depositados en medios que contienen una gran cantidad de materia vegetal. Los hábitats predilectos para la oviposición y el desarrollo de las larvas son los forraje ensilado, la cama de los animales con orina y heces, el heno en fase de putrefacción, el forraje en fermentación, hierba cortada apilada u otros materiales vegetales en descomposición.
Las larvas de la mosca de los establos son blancas, cilíndricas, ahusadas en su parte anterior, y muy similares a las de la mosca doméstica común. Sin embargo, los espiráculos posteriores difieren considerablemente.
En la larva de la mosca de los establos los espiráculos posteriores son más o menos triangulares, ampliamente separados, y cada uno presenta tres rejillas sinuosas incluidas en un grueso y oscuro peritrema, con el botón en el centro (Figura 6B). Los espiráculos posteriores de la mosca doméstica común están dispuestos más cerca el uno del otro y su forma es casi la de una “D”, con un peritrema mucho más delgado que el de la mosca de los establos.
El esqueleto cefalofaríngeo difiere asimismo en su forma del de la larva de la mosca doméstica común (Figura 7B).
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