El uso de heno puede contribuir a la producción de moscas.
Últimamente, se ha incrementado el uso de grandes balas redondas de heno, movidas mediante equipos montados en tractores.
Los bordes de estas balas almacenadas en el exterior constituyen un hábitat adecuado para la cría de moscas después de la lluvia, o si las balas se asientan sobre terreno húmedo durante períodos de tiempo prolongados.
La alfombra de restos de heno que queda con frecuencia en el suelo una vez han sido retiradas las balas cumple una función similar.
Para evitar la cría de moscas, las balas de heno deberían cubrirse y depositarse sobre palets o tarimas de madera al objeto de que no estén en contacto directo con la superficie del suelo.
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