La leche y sus derivados son constituyentes importantes de la dieta de las personas.
Por tanto, se exige un alto estándar de sanidad en la producción lechera; tanto las salas de ordeño como los procedimientos de manejo del estiércol pueden estar sometidos a inspección por parte de funcionarios de salud pública.
Los inspectores equiparan la presencia de moscas con explotaciones insalubres, por lo que es obvia la necesidad de un elevado grado de control de éstas en las explotaciones de producción láctea.
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